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 AP

Dempsey era de otro perfil. No era de los que realizaba declaraciones explosivas ante la prensa, mucho menos de los que se orinaba en la cancha del Jalisco durante los entrenamientos. Clint hablaba en el campo

El deporte no sería el mismo sin las rivalidades que marcan cada disciplina. Imaginemos, por un instante, lo aburrido que sería el futbol sin los clásicos, sin las declaraciones que van calentando los partidos y sin esa intensidad que deja huella en ese tipo de duelos.
En ese sentido, la Selección Mexicana siempre sufrió en Centroamérica, sobre todo en las eliminatorias mundialistas; sin embargo, en Norteamérica nunca había sufrido sustos ni frustraciones, hasta que apareció un tal Landon Donovan, en el año 2000.

Donovan fue el ajonjolí del mole que dividió futbolísticamente a mexicanos y estadounidenses. Cuatro años más tarde, como si con el ‘10’ no fuera suficiente, apareció otro tipo, quizá no tan mediático, pero igualmente talentoso: Clint Dempsey, quien ayer anunció su retiro.

Dempsey era de otro perfil. No era de los que realizaba declaraciones explosivas ante la prensa, mucho menos de los que se orinaba en la cancha del Jalisco durante los entrenamientos. Clint hablaba en el campo.

Sin que nos diéramos cuenta, la amenaza de las barras y las estrellas se duplicó y pasó de ser un dolor de cabeza a una maldita migraña. No fue casualidad que entre 2000 y 2009, el Tri haya perdido nueve de 11 juegos en casa de los estadounidenses.

Bastaron tres temporadas con el New England Revolution para que el Fulham volteara a ver al texano, quien terminó disputando 189 partidos de Premier League con los Cottagers, con 50 anotaciones de por medio. Y otras siete en una campaña con el Tottenham.

Esos 57 goles son récord. Ningún estadounidense ha marcado más en le EPL. Nada mal para un tipo que no era precisamente centro delantero.

Su paso con la Selección de Estados Unidos fue aún más exitoso: 141 partidos jugados (la tercera mayor cantidad, sólo detrás de Cobi Jones y Donovan) y 57 tantos (igualado con Donovan como los máximos anotadores de su país).

Presume tres títulos de Copa Oro, uno (2007) venciendo a México en la Final, y 10 apariciones en tres Copas del Mundo, en las que anotó cuatro goles.

Irónicamente, nunca fue capaz de marcarle al Tri. No obstante, quedará en el recuerdo como una de las peores pesadillas para los aficionados mexicanos, porque si Landon Donovan es el mejor futbolista estadounidense de la historia, Dempsey es el segundo, sin lugar a dudas.

Y tipos como ellos son los que le dan sabor al deporte y nos hacen vivir, disfrutar, y hasta sufrir, los partidos de manera distinta.
Thank you and good luck, Clinton Drew Dempsey.

@erickml_

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