Jueves 14 de noviembre 2019

Una final inolvidable

Una final inolvidable Foto: Mexsport

La afición recuerda el partido decisivo ante América, no porque se acabó con la sequía de título de liga, sino porque tuvo a su máximo rival contra las cuerdas y no mató   RAFAEL CERVANTES     La herida sigue abierta en La Noria y se evidencia en el irregular paso del equipo a partir […]

La afición recuerda el partido decisivo ante América, no porque se acabó con la sequía de título de liga, sino porque tuvo a su máximo rival contra las cuerdas y no mató

 

RAFAEL CERVANTES

 

 

La herida sigue abierta en La Noria y se evidencia en el irregular paso del equipo a partir de entonces; ya era una costumbre perder finales, pero no ante el acérrimo rival. El que a hierro mata a hierro muere y la oportunidad de venganza llegó rápido para las Aguilas del América, que en las semifinales de la Copa MX tropezaron ante un Cruz Azul que los eliminó en penales.

 

 

Parecía que con aquel título La Máquina se enfilaba a realizar una liguilla perfecta que culminaría con broche de oro: el tan ansiado título de liga que se les ha negado desde 1997. Sin embargo, en el futbol no existen guiones y América fue el personaje non grato.

 

 

En la ida de la final, Cruz Azul se vio mejor, pero apenas pudo sacar una ventaja mínima gracias al “Chaco” Jiménez, uno de sus referentes. Tres días después, el 26 de mayo de 2003, el responsable del ataque celeste, el colombiano Teófilo Gutiérrez adelantó a los suyos; la afición se ilusionaba, ¡por fin se acabaría la malaria! Sin embargo, el pensamiento del cafetero estaba en River Plate; tuvo el segundo, el del título, el que lo vestiría de héroe y no mató.

 

 

Fiel a su costumbre, cuando la afición azulcrema abandonaba ya las gradas del Azteca, vino la reacción. Aquivaldo Mosquera y Moi Muñoz empataron el global, mandaron al alargue, y más arriesgados aún, a los penales. Ahí el pánico se apoderó de los cementeros, pues sus malas experiencias jugando liguillas pasaron factura.

 

 

La lluvia le daba un ambiente más lúgubre a aquel momento; Alejandro Castro se resbaló al cobrar su tiro y con el se cayeron todas las esperanzas celestes, luego del yerro del “Chuletita” Orozco.

 

 

Los americanistas sufrieron, por eso se confundía con la lluvia el llanto de alegría, de incredulidad, de sus jugadores. Así Cruz Azul en su masoquismo se hizo una nueva herida, con la que ha cargado en los últimos torneos y le ha afectado para llegar nuevamente a la final, mientras que su archirrival inició una era de glorias de cara a su centenario.

 

 

Pocos guerreros sobreviven en ambas escuadras luego de aquella batalla: Moi Muñoz, Paul Aguilar, Rubens Sambueza y Osvaldo Martínez por las Águilas; Jesús Corona, el “Cata” Domínguez, Gerardo Torrado, Christián Giménez y Rogelio Chávez, quienes tienen la obligación de sacar esa espina a su fiel afición.

 

 

NGS

 

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